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AUTORA: MAGDA VAZQUEZ

¿Cuántas veces nos hemos sentido perdidos a pesar del GPS? Una voz electrónica te dirige hasta la calle exacta, pero la ubicación del sitio a donde vas no es exacta y te envía 3 cuadras más lejos.

En el libro de Christine Caine, Inconmovible, ella narra una ocasión en que ella y un grupo de amistades improvisaron ir a explorar el bosque nacional en Australia. En la decisión del momento, rentaron un vehículo todoterreno, y sin otro preparativo atravesaron gran p¿arte del camino transitable sin notar que un lodazal cambiaria su rumbo. La camioneta se deslizó, dio vueltas y fue colina abajo hasta parar con unos arbustos. Nada pudieron hacer para encender el motor de la camioneta, así que emprendieron camino para buscar ayuda. Emprendieron el camino bosque adentro sin ropa apropiada, sin zapatos apropiados, sin instrumentos de navegación.

¿Cuántas veces en nuestra vida hemos perdido el sentido de dirección, nuestro GPS? Ese noviazgo que parecía culminar en boda y es necesario terminar porque él embarazo a otra. O es el resumé número 50 que envías y ninguno ha concluido en una oferta de trabajo. O tu hijo/a adolescente, quien lo tiene todo, se siente rechazado o anda en malas compañías pero no te quiere escuchar. Estos ejemplos tiene algo en común adverso, hay un sentido de pérdida o desorientación. Para cualquier no creyente esto sería un periodo de mala suerte o malas decisiones. Sin embargo, el GPS del creyente apunta a un sitio seguro, ¡Jesús! “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa mía, la hallara” Mt 10:39 (RVC). Todas nuestras circunstancias son conocidas por Dios. Debemos tomar cada una de nuestras experiencias como lecciones de las que debemos aprender para ser mejores personas, mejores adoradores y sobretodo ser agradecidos con Dios.

En Inconmovible, Christine y su grupo de amigos pasaron 24 horas perdidos en el bosque a la intemperie, sin alimento ni abrigo, reconocieron lo irresponsable de su decisión, pidieron perdón al Señor por su arrogancia. Solo uno de este grupo de creyentes decidió tomar el riesgo con sus limitados recursos y prosiguió a buscar ayuda. Fueron rescatados por helicóptero varias horas después. Tú no tienes que ir lejos a buscar rescate. Jesús te encuentra ahí donde estás, te ama así como eres; su amor no se acaba, no se rinde, no te abandona. ¿Cuál es tu GPS?

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