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“Sí, piensen en Abraham, su antepasado, y en Sara, que dio a luz a su nación.  Cuando llamé a Abraham, era un solo hombre;  pero, cuando lo bendije, se convirtió en una gran nación.” (Isaías 51: 2)

Este versículo toco tanto mi corazón porque al igual que Abraham, a cada uno de nosotros DIOS nos hace un llamado y nace así dentro de nosotros un anhelo.  

Allí en la soledad de tu cuarto comienza en tu corazón un sueño. Tal vez, no hay ninguna evidencia,  ni el más mínimo rastro de que eso sea posible.

Por el contrario, no tiene sentido ese sueño, ya sea porque no tienes la preparación para hacer eso, no tienes los recursos, los contactos, la familia, la apariencia, el apoyo. No tienes nada más que un susurro en tu corazón que arde dentro de ti.

Sabes quién es hoy la persona de “Abraham”, es la bendecida nación de Israel. Y esa nación comenzó con un tan solo hombre que DIOS llamo y bendijo!

Déjame decirte que cuando DIOS te llama a un algo,  lo único que necesitas en esta vida es su bendición y todo se cumplirá.

Hoy te reto a que creas al llamado que DIOS ha puesto en tu vida. DIOS es fiel y hará su propósito en ti!  Yo digo: Mi propósito se cumplirá-“ ( Isaias 46:10)

Párate firme en su palabra y CREE EN EL porque ese sueño comienza contigo!

He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.” (Isaías 43:19)