¡Qué interesante ver como las hojas de un árbol siguen rumbo sobre el agua de un canal! La hoja sobre el agua, si la corriente es rápida, su travesía es apresurada. Si la corriente es lenta parecen pequeñas embarcaciones, casi inmóviles como sostenidas en el aire.

¡Así es nuestra fe! Nuestra fe es como esa hoja del árbol que se transporta al riachuelo. El viento la ha soplado, volteado y desprendido para depositarse en cuerpos de agua. Nuestra fe ha tenido vaivenes, ha sido depositada en la pareja, en el mercado de valores, en el trabajo, en los hijos, en los amigos. Sin embargo ninguno de estos depósitos de fe ha podido llenar el vacío, la angustia y la decepción de una ilusión tronchada en cualquiera de nuestras relaciones (maritales, laborales, familiares).

Si leemos en Mateo 14:27-29 vemos que Jesús anduvo sobre el mar y los discípulos se turbaron al verlo. Uno de ellos, Pedro, le dijo: “Señor si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven.” Pedro salió de la barca y camino sobre el agua para ir a Jesús. Cuando reconocemos con nuestra mente, lo declaramos con la boca y aceptamos con el corazón que Jesús es real y vive, comenzamos a vivir el tipo de fe que Pedro demostró con sus acciones. Pedro no fue una persona perfecta, pero en su andar con Jesús en la tierra, se dio cuenta que era el Mesías. Pedro reconoció el poder de Dios en Jesús, conoció el carácter de Dios a través de Jesús y estaba esperanzado en la realidad que Dios envió a su hijo para salvarnos y darnos vida eterna. Ellos no tenían biblia, fueron haciendo historia según vivían. (¡No fue fácil!)

Cuando somos creyentes “recién nacidos”, nuestra recién estrenada fe revolotea como las hojas del árbol en otoño. Va y viene con las circunstancias de la vida y algunas veces se seca por no alimentarnos con la palabra y asociarnos con personas espiritualmente maduras. Y si somos creyentes de ocasión, ¡la vida puede ser más complicada! Así que, ¿cómo es tu Fe? ¿Donde depositas tu Fe? ¿Ha crecido tu Fe?

Oro porque tu Fe sea como esa hojita sobre el agua; navegando en la palabra donde la fe crece, lo sobrenatural y el poder de Dios se manifiestan. Oro para que actives tu fe como Pedro. Oro porque el Espíritu Santo te dirija e ilumine para que puedas entender y discernir. En Cristo eres heredara del Reino, por lo tanto tienes la misma autoridad y poder para reclamar lo que Dios ha prometido en tu vida. Todo empieza por poner tu Fe en Jesús. ¿Caminas sobre el agua por FE?Sunset on stormy sea

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