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Personas conocedoras de deporte extremo afirman que para un amante de este deporte aspirar a ser el mejor, debe tener la pasión y la convicción que esto es lo que desea hacer el resto de su vida. Practicar ejercicio físico, tener una mente alerta, analítica, sana y “tener los pies sobre la tierra” es fundamental. Sea bici, moto, esquí o patineta es sumamente importante conocer tu implemento, tu contrincante, la pista y el equipo de personas que te respaldan.

Nuestro caminar con Dios es muy parecido al que practica motocross o BMX. Cuando has descubierto tu camino a Dios a través de Cristo, el deseo por conocerle más y experimentar su presencia se convierte en tu pasión.  Es preparación para una carrera dura en este mundo. Así explica el apóstol Pablo en 1 Corintios 9:24-26 NIV “¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero solo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes al aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado”.

Para competir en estos deportes y obtener un premio se requiere disciplina, dominio propio, paciencia, perseverancia. Para correr la carrera con Cristo se requiere disciplina, leer la biblia cada día. Dominio propio para acallar los pensamientos negativos, pedir al Señor que transforme nuestras ideas culturales erróneas y dominar las emociones sobre el orden de lo que Dios dice. Paciencia para no apresurarnos a tomar decisiones que nos atrasa o cuestan la carrera, la autenticidad y el testimonio. Perseverancia para saber esperar en Dios, esperar oír su voz, aunque las voces de este mundo muchas veces logran opacarla. Reconocer que él ha sido y es fiel siempre; que sus pensamientos son más altos porque nos ha visto al final de la carrera. Una mente renovada puede comprobar que “la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:2, NIV). Aunque no entendemos, nos parezca locura y fuera de lo normal, Dios siempre usa toda circunstancia para el bien de sus hijos.

Tanto en motocross como BMX, se corre en pistas de tierra con saltos de varios pies de altura, a varios pies de distancia con cierto ángulo de inclinación al subir con la expectativa de caer en cierta posición que dará la ventaja. La carrera del cristiano no es diferente. La vida trae consigo pruebas, fracasos y tribulaciones, pero dijo Jesús “En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33, NIV).

Vamos a capacitarnos para correr la buena carrera, compartiendo la sana doctrina, no para que nos admiren a nosotros, sino que vean a Cristo en nosotros. Humildes, “con los pies en la tierra” ayudando y consolando pues nuestro padre celestial “es quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” (2 Corintios 1:4, NIV).

¿Has presentado a Jesús y la declaración de salvación con alguien para que comience su carrera? Romanos 10:9, (NIV) “si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo.”

 

 

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