cheering woman open arms at sunrise seasideLeí un artículo en www.psychologytoday.com de Dr. Schwartz sobre fidelidad donde resalta que “La fidelidad tiene en si su recompensa. Es la palabra que prometiste lo que produce placer al cumplirla. Mas aun, tus sentimientos están enfocados, tu energía dirigida y tus asuntos tienen que solucionarse con la persona que sostiene la llave de una relación harmoniosa y de apoyo.” Interesante, ¿no?

La definición del concepto fidelidad es una actitud de alguien que es fiel, constante y comprometido con respecto a los sentimientos, ideas u obligaciones que asume. La palabra proviene del latín fidelitas y a su vez de la raíz fides que significa confiar. En este contexto podemos aplicar el concepto de fidelidad a una relación de amistad, la relación matrimonial y tal vez la responsabilidad laboral. Esto es así porque voluntariamente asumimos una actitud de lealtad, perseverancia y pacto con lo que decimos basado en lo que pensamos y lo demostramos a la otra persona. Tomando la amistad como ejemplo, esta puede florecer y persistir a través del tiempo y la distancia sin alterar lo que aporta cada individuo por la confianza, fidelidad, veracidad en el carácter de cada uno. La amistad se mantiene saludable cuando hay equilibrio entre confianza, sinceridad y libertad. Una amistad fiel no traiciona ni difama ni es egoísta a pesar de la imperfección de las partes.

En la biblia, la palabra fidelidad proviene de la palabra hebrea emunah (pronunciada emuná) que significa firmeza, estabilidad, lealtad, conciencia, consistencia, certeza; aquello que es permanente, firme y duradero. También se traduce como verdad, ya que se considera la verdad como algo cierto, estable e inmutable. Emunah viene de la raíz aman, “firme, seguro, establecido”. La palabra “amén” deriva de esta misma raíz y significa: «¡Seguro, así es verdaderamente!». Ya que presentamos la fidelidad en términos humanos y los basados en la palabra de Dios, vamos a examinar cómo es la fidelidad de Dios.

Dios es firme y justo, leal, consistente, estable e inmutable (Isaías 30:18). Todo lo que Dios ha hecho proviene de sus pensamientos que son ciertos, estables, firmes: el universo, la tierra, el hombre, ¿Cómo dudarlo? Su palabra ha sido establecida al ser decretada. Dios espera pacientemente a que aun los impíos tengan la oportunidad de arrepentirse. Dice David en Salmos 73:1 “Ciertamente es bueno Dios para con Israel, para con los limpios de corazón”.  Anhela tener una relación personal con los que en El creen, los puros de corazón. Con ellos es fiel, es decir, consistente, firme y permanente para cumplir sus promesas en ellos, según su asignación divina (Mateo 10:5-10). Cuando Dios hace una promesa a sus hijos, de acuerdo a su voluntad para cumplir su propósito en ellos, lo jura por él mismo. Dice en Hebreos 6:13 “Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo”. Ya que Dios inmutable, cuando hace un pacto, jura por sí mismo porque Él es la verdad, El no miente como el hombre (erramos al compararlo). Si pediste algo a Dios y su respuesta fue positiva, puedes tener la certeza que Dios lo cumplirá porque lo que El habla, lo establece. Lo que Dios establece, lo cumple.

La fidelidad de Dios es inmutable, firme, consistente, permanente. Dice David, el rey cuyo corazón era conforme al corazón de Dios, sobre la fidelidad de Dios en Salmos 117:2 “Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre”; “De generación en generación es tu fidelidad; Tú afirmaste la tierra, y subsiste” (Salmos 119:90).

No importa los éxitos actuales o las pruebas que estés pasando, Él es fiel. Detente y escucha su voz, obedece Sus palabras para ti.

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