Hace unas semanas en particular, he sido testigo de la ansiedad de personas queridas. Una tiene que someterse a cirugía, el deducible del seguro médico es alto pero sus recursos son limitados. Una sola persona no puede hacer mucho, sin embargo, la oración si puede. Una idea fue compartida y hasta este momento han logrado reunir la mitad de ese dinero. La otra persona ha estado desempleada por cerca de dos meses. Mientras estuvo trabajando fue oprimida y robado de su salario injustamente. Pero la oración e intercesión ha estado presente en su vida, no le ha faltado techo ni comida, ni recursos para la gasolina de manera que ha solicitado trabajo e ido a entrevistas. Ambas personas son creyentes, pero han vivido momentos, días, semanas de intensa ansiedad. David escribió en Salmos 119:28 “Se deshace mi alma de ansiedad; Susténtame según tu palabra.” ¡Nadie está exento!

¿Que es la ansiedad? La ansiedad es un sentimiento de temor o angustia que puede ocurrir cuando tienes una presentación en público o cuando vas a comprar una casa. Ese sentimiento es normal. Leí un artículo del Instituto Nacional de la Salud (NIH) donde define que las personas con trastornos de ansiedad tienen sentimientos de miedo e inseguridad abrumadores que interfieren con sus actividades cotidianas y que duran 6 meses o más. Los trastornos de ansiedad asimismo pueden aumentar el riesgo de desarrollar otros problemas de salud, como enfermedades cardíacas, diabetes, abuso de sustancias y depresión. Los trastornos de ansiedad afectan a casi 1 de cada 5 adultos estadounidenses cada año. Hay varios tipos de ansiedad y tratamientos para ellas.

Según Concordancia Exhaustiva Strong, la palabra ansiedad en hebreo antiguo es “deagah” (ortografía fonética es deh-aw-gaw’). También significa temor, angustia, anhelo, ansioso cuidado. David en sus Salmos escribió sobre su angustia y terror cuando era perseguido por Saul; Jeremías tiene un libro en la biblia donde describe todos sus temores por lo que le ocurriría a Jerusalén. Ambos adoraban y creían en Dios, pero en su humanidad, sus circunstancias los aterrorizaba. Sin embargo, ni David ni Jeremías se quedaron presos de esos sentimientos porque decidieron creer que Dios era más grande que sus situaciones. Dice David, Salmos 94:19 (TLA) “En medio de mis angustias y grandes preocupaciones, tú me diste consuelo y alegría”; Salmos 34:17 (TLA) “Dios escucha a los suyos y los libra de su angustia”. Igualmente, Jeremías, durante su vida y ministerio profético vivió tiempos de extrema angustia porque conocía lo que pasaría a su pueblo, pero no dudó de la grandeza y misericordia de Dios. En Jeremías 29:11 (TLA) dice Dios: “Mis planes para ustedes solamente yo los sé, y no son para su mal, sino para su bien. Voy a darles un futuro lleno de bienestar”; Jeremías 29:13 (TLA) “Cuando ustedes me busquen, me encontrarán, siempre y cuando me busquen de todo corazón”; Jeremías 1:19 (TLA) “Esa gente peleará contra ti, pero te aseguro que no te podrán vencer, porque yo estaré a tu lado para cuidarte”.

Nunca creas que Dios se aleja cuando estas pasando una situación difícil e imposible de superar. Él está a tu lado, sosteniéndote y fortaleciéndote. Mantén tus ojos enfocados en Jesús pues él es la representación humana del Dios todopoderoso y te ama con amor eterno. Pide al Padre dirección, confía y obedece su palabra. Porque “los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas, podrán caminar sin cansarse y correr sin fatigarse” (Isaías 40:31 TLA). Pablo en Filipenses 4:6-7 (RVR60) reitera: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

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