woman's eyes close-up with nude make-up and false eyelashes

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Ver lo que nuestros ojos captan es una muestra más de lo increíblemente complejo, creativo y perfecto diseño que Dios ha hecho en nuestro cuerpo. Como tomado de una película de ciencia ficción, los rayos de luz penetran la pupila (y otras estructuras importantes en el camino) luego ocurren unas reacciones químicas que en segundos producen la imagen en la retina. Acto seguido lo registramos en el cerebro porque las reacciones químicas estimulan los receptores en este y la imagen es “vista”.

A pesar de ser una actividad super rápida (nuevos estudios reportan que toma 13 milisegundos al ojo procesar una imagen), es delicada, necesita nutrición, riego sanguíneo, oxigeno y un balance perfecto entre las diferentes partes del ojo y el cerebro.

Mientras meditaba en el Señor, recordaba cosas mis ojos han visto, acciones de las que he sido testigo pero que mi espíritu me ha revelado que no es correcto o no es de Dios. ¿Donde trazamos el límite entre lo que ven los ojos físicos y lo que ven los ojos espirituales? Cuando Jesucristo ascendió al cielo, envió al Espíritu Santo a habitar en nosotros (ver Hechos 2:16-17 NTV) “…No, lo que ven ustedes es lo que el profeta Joel predijo hace mucho tiempo: En los últimos días —dice Dios—, derramaré mi Espíritu sobre toda la gente.”

Creyentes y seguidores de Cristo o no, todos tenemos el Espíritu Santo. Todo dependerá de cuanto más cuentas con El en tu vida y no en tus propia inteligencia, capacidad y talento. Porque si no crees que Jesús vino al mundo y nos dejo un consolador en el Espíritu Santo, no puedes disfrutar de todas las promesas que tiene Dios para ti. En mi experiencia leyendo devocionales, escuchando música cristiana he podido comprender que conocía de Dios. Sin embargo, en la toma de decisiones diarias, Dios no estaba en mi mente. Mi percepción era que lo que veía pasar en mi mundo era mi problema, Dios estaba lejos…en el cielo. Aun habiendo aceptado a Cristo en mi corazón estaba ciega espiritualmente.

Entonces en un momento determinante en mi vida cuando el futuro se miraba incierto, cuando sentía que no recibía mensajes de motivación en mi iglesia, tome la decisión de ser obediente a Dios, leer la palabra todos los días y caminar en fe “sobre las aguas profundas” que El pusiera ante mí. Solo entonces tuve vista y conocí a Dios. En Romanos 4:13 NTV nos dice: la promesa que Dios hizo de dar toda la tierra a Abraham y a sus descendientes no se basaba en la obediencia de Abraham a la ley sino en una relación correcta con Dios, la cual viene por la fe.

Pero esto no significa que repentinamente vamos a vivir una vida de fábula. Una vez que ves la grandeza, gracia, misericordia y poder de Dios no puedes menos que asombrarte que todavía actúa en este tiempo, constantemente a tu lado para que realices que El quiere que estés en victoria. El quiere que alcances el sueño que puso en tu corazón y cumplas tu propósito en El. Y entonces te darás cuenta que estuviste ciega y entenderás que “El SEÑOR abre los ojos de los ciegos. El SEÑOR levanta a los agobiados. El SEÑOR ama a los justos” (Salmos 146:8 NTV).

Tu testimonio será como este pasaje en Mateo 9:26 (NTV) “La noticia de este milagro corrió por toda la región. Jesús sana a unos ciegos”, ¡sanadas de ceguera física y espiritual! ¡La gloria sea para Dios!

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