happy mother and child together

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Por:  Magda Vazquez

¿Cuál sería entonces el uso práctico de los aceites? Opino que Dios creó las plantas con propósitos específicos, como para alimentar, sanar, embellecimiento, refugio de los elementos, herramientas para todos los habitantes del mundo. Dios escogió unos elementos fragantes, de uso general, con propiedades aromáticas y medicinales para ungir a los escogidos por El, que ministrarían a su pueblo. También instruyo en la preparación especial del incienso de adoración. ¿Por qué Dios toma esa molestia? ¿Cuál es su plan? ¿Cuál es el uso de los aceites en la actualidad? En tiempos modernos pudiéramos decir que los usamos para humectar el rostro, aderezar la ensalada o cocinar un buen trozo de carne, quizás conoces algunos con propiedades medicinales.

Ahora bien, si Dios conoce más de lo que nuestra capacidad intelectual puede aceptar, su plan incluye instrucciones especificas actualizadas y personalizadas. Nuestro enfoque se limita a lo que vemos, ¿cierto? pues si no lo vemos, lo olvidamos. Entonces, ¿cómo conectamos esto del uso de los aceites para ungir los escogidos y adorar al Señor en los tiempos de Moisés y nuestro presente?

¿Cuál es el significado espiritual? Dios fue presentando diversas formas de como acercarnos a EL (como un padre haría con un hijo que está apartado de la familia). La realización de su palabra se cumple en la vida de Jesús, pues es el Ungido quien vivió entre nosotros, conoció nuestras debilidades y virtudes, y se compadeció; Jesús cimenta el pacto de la nueva alianza entre Dios y el hombre. Al resucitar continua habitando en nosotros a través del Espíritu Santo. Tomando la premisa que sólo el Ungido-Jesús- puede estar ante la presencia de Dios, en nuestra propia fuerza somos débiles y pecadores. Al instante que decidimos creer que Jesús es hijo de Dios, que vino a salvarnos del pecado por amor a nosotros, nos transformamos…no de inmediato…sino como aroma de aceite fragrante, como perfume de incienso exquisito que va permeando poco a poco cada fibra de nuestro ser, y va dispersándose en nuestro mundo inmediato. Porque si Cristo habita en nosotros en la persona del Espíritu Santo, su aroma puro y pe

rfecto penetra cada sentido nuestro e inunda nuestro espíritu. Así que somos por consiguiente ungidos (escogidos) y “Para Dios somos como la fragancia de Cristo; olor que llega a los que se salvan y a los que se pierde” (2 Cor 2:15) NLB.

Permite ser ungida con el aceite consagrado de Jesús, abre tu corazón, permite que el Espíritu Santo inunde tu espíritu con la paz de Dios. Disfruta el gozo de ser nueva criatura de agradable aroma para Dios, en el nombre de Jesús.

 

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