English

Entonces, ¿qué haces cuando alguien que amabas, te engaña, no tiene ningún deseo de amarte? Que haces cuando el que amas rompe tu corazón y se decide por otra persona. ¿Cuál sería tu instinto natural? Bueno, el instinto natural sería tratar de olvidar a esa persona que te hizo daño y seguir adelante.

Bueno, sabias que si hay alguien que pase lo que pase, nunca olvida y nunca abandona. Descubramos quien es el.

Oseas 2:13 “cuando se ponía aretes y joyas y salía a buscar a sus amantes, olvidándose de mí por completo—dice el Señor—.”.

En este verso en particular  Israel es representado como mujer que se adorna a sí misma para ir tras los ídolos y se olvida de Jehová. Pero Israel también representa cualquier persona que se ha olvidado de Dios.

¿Te has olvidado de Dios? En mi vida hubo un momento en que me olvidé de mi relación con mi Señor. Puse mi voluntad en primer lugar. Estaba tan ocupada haciendo mil cosas al estilo Miami. Estaba rodeada todo el tiempo por el glamour de Miami, eventos sociales que daban “status” y hombres y mujeres bellas. Una vez  que algo o alguien ocupan el primer lugar en tu vida, eso se convierte en tu ídolo, o sea tu “dios”.

Una cosa que aprendí en este tiempo de mi vida es que no se puede ser neutral. O estas a favor de algo o estas en contra. O eres luz o no lo eres. Y aun cuando estás en silencio, estás diciendo algo.

Tal vez tú has hecho decisiones en tu vida que no fueron las mejores como un día las hice yo.  Tal vez tú te encuentras en un lugar ahora que realmente no quisieras estar. Sientes que estás en un callejón sin salida, y te preguntas ¿si hay más en la vida que esto?

O tal vez te sientes culpable, o indigna por lo que has pasado. Tu podrías incluso ser alguien que está atrapada en una relación tóxica o una situación poco saludable. No ves la salida, ni la luz al final del túnel. Y la palabra “Dios” ni siquiera viene a la mente.

Déjeme decirte algo amiga: es posible que te hayas olvidado de Dios. ¡Pero Él no te olvida a ti!  Dice, Oseas 2:14, »Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente.

Cuando le hemos dado la espalda a Dios, cuando hemos ido tras nuestro propio camino,  lo hemos negado con nuestro silencio y rechazado con nuestras acciones, ¿sabes que hace el?  ¡Él nos persigue y quiere conquistarnos! Él nos muestra su amor, su misericordia y gracia aún más. ¡Corre hacia a ti!

Leemos finalmente en Oseas 2:19, 20 Te haré mi esposa para siempre,mostrándote rectitud y justicia,amor inagotable y compasión. Te seré fiel y te haré mía y por fin me conocerás como el Señor.

Cuando alguien quiere comprometerse en matrimonio es porque la ama y está absolutamente convencido de que quiere compartir el resto de su vida con ella. Este  tipo de compromiso se lleva acabo también porque el amor es correspondido y es reciproco.

Dios quiere ser parte de tu vida el resto de tus días. Pero la diferencia es que Dios quiere amarnos y comprometerse  con nosotros aun sin ser correspondido. Este gran amor es el que Dios tiene para ti.

Su amor nunca falla, no abandona y es incondicional. Él te anhela y quiere ser parte de tu diario vivir. Él quiere restaurarte, equiparte, darte poder, levantarte, darte lo que te fue robado; ¡Él quiere que tu sientas su gracia y amor!

¡Él no te ha olvidado!! Tú no estás sola. ¡Tú eres una mujer amada por el Altísimo! Hasta el punto de que él dio su vida en la cruz por ti. Él murió por ti aun sabiendo que un día lo olvidarías.

Así que ahora vuelve y corre hacia él, abraza a su gracia y aférrate a su amor.  ¡Recuerda a tu DIOS! Recuerda al que te ama y al que nunca te ha dejado de amar. ¡No te han olvidado!

 

Anuncios