Wonan sitting on the ground and crying in the park

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¿No te ha pasado que, aunque estas rodeada de gente, te sientes en soledad? Se agudiza este sentimiento si tu esposo trabaja largas horas y no han cultivado la comunicación, o soltera o divorciada o ama de casa con niños pequeños. Tal parece que en el mar de gente en la calle, el supermercado o la fiesta familiar, nadie entiende lo que nos pasa. ¿Sera depresión?

En la película Naufrago, Tom Hanks desarrolla el personaje de un naufrago que llego a una isla inhabitada donde experimento la soledad por muchos meses, años. Vimos en muchas escenas que poco faltó para perder la esperanza y su cordura solo agarrado de su imaginación para superar cada día. Así mismo es la solución que el mundo ofrece, ¡usa tu imaginación, mantén la mente ocupada! ¿Pero saben qué? Esa solución esconde más profundo la soledad y esta va creciendo hasta que se hace insoportable, lo que puede llevar a la desesperanza, depresión y hasta el suicidio. No en balde es considerada entre las 10 principales causas de suicidio. ¡Una condición que es prevenible!

¿Podemos vivir alejados de la soledad?, no necesariamente. Si buscamos sinónimos de la palabra soledad, vemos que equivale a aislamiento, encierro, tristeza, o melancolía. En la biblia, David le expone su sentir a Dios: “Soy como los pelícanos del desierto; ¡soy como los búhos de las soledades!”  (Salmos 102:6). Su soledad le nublaba el entendimiento, en especial cuando tenía que permanecer quieto y escondido puesto que Saúl le perseguía para matarle. Saben, los pelicanos son aves que no frecuentan a los humanos, viven en las costas o tierras inhabitadas como pantanos; son grandes, de vuelo lento. Pasan horas inmóviles luego de comer para digerir el alimento. Por otro lado, los búhos son pequeños y veloces, se esconden de los depredadores durante el día, cazan de noche. Pasan horas, desde su escondite en las ramas, escudriñando con su extraordinario sentido visual todo lo que está ocurriendo en su entorno para cazar.

La soledad después de todo, no es una maldición. A veces es necesaria para retomar fuerzas, escudriñar nuestro ambiente, digerir lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y entender que Dios quiere que aprendamos algo importante, quiere que escuchemos su voz, esperemos en El, aunque no entendamos. Pues más adelante, el salmista reconoce en Salmos 103:1-4 que es solo Dios quien bendice nuestra alma, perdona nuestras ofensas, nos sana las heridas, nos rescata del pozo, nos corona de favor y gracia. “El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila” (Salmo 103:5).  El águila es un ave grande, de hasta 70 años de vida quién, a mitad de su vida, pasa un proceso doloroso de varios meses de renovación para luego de esta renovación, alzar vuelo y vivir varias décadas más.

¿Que aprendemos de David y estas tres aves? Cuando sintamos esos tiempos de soledad: estemos quietos, escudriñemos nuestro entorno para reconocer lo que Dios quiere orando en todo momento. Al final del proceso, Dios nos dará las fuerzas, veremos los frutos y levantaremos vuelo como el águila, hacia el destino que Dios tiene para nosotros en este mundo.

 

 

 

 

 

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