happy summer

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Por Magda Vazquez

Cuando estamos en presencia de una persona, apreciamos  como es la persona (su ropa, estilo de hablar, gestos, parte de su personalidad). Cuando estamos ante la presencia de Dios, El nos muestra parte de su carácter…¡poco a poco para no abrumarnos!

La presencia de Dios estuvo 24/7 durante la creación. Se manifestaba en la naturaleza. Todo lo creado fue BUENO -una característica del carácter de Dios (Gen 1:26-31). Antes de la caída, Adán y Eva estaban en presencia de Dios desnudos y no se avergonzaban porque eran puros de espíritu,. No tenían conocimiento de la maldad, la mentira, la envidia, la avaricia, el engaño, la irresponsabilidad (Gen 2:7-9).

 

En nuestra naturaleza humana se nos olvida lo que Dios hizo por nosotros hace mas de 5,000 años, hace 2000 años y ¡hace unas horas atrás! Como un padre paciente nos recuerda cuando nos saco de las profundidades de los peores problemas (Josué 24:1-14). Aun mas, el cumple lo que promete siempre, a pesar de que nosotros alteramos el curso de nuestras vidas.  Si Dios lo prometió y tu eres fiel, El cumplirá su promesa (Josué 21:41-45). Dios es CONFIABLE-otra particularidad del carácter de Dios.

¿Por qué es tan difícil venir a EL a diario? En mi caminar con Dios y desarrollar intimidad con El he comprendido que lo racionalizamos y buscamos excusas para no estar ante su presencia, “no tengo tiempo, salí de prisa, no puedo, estoy muy ocupada”. ¡Como no lo vemos, queda a un lado! Sin embargo, si para salir a tiempo tienes que prepararte con anticipación, buscar la presencia de Dios requiere práctica para invertir esos 10 o 30 minutos en dedicarle tu atención y estar en silencio para poder oír su voz. Puesto en términos del siglo 21, si tienes la oportunidad de visitar el Presidente de los Estados Unidos o el cantante más exitoso y hablar por unos minutos, te preparas para esa presentación desde lo que has de vestir hasta lo que vas a preguntar, ¿cierto?

 

¿Cómo podemos desarrollar el ejercicio de estar ante la presencia de Dios? Así como Moisés, Abraham, David y Jesús apartaban un tiempo para estar a solas con Dios, nosotros también. Algunos  beneficios cuando estamos ante su presencia son: paz, confrontamos el pecado en nosotros, gozo, agradecimiento, confianza, clamamos por lo que queremos y necesitamos, el Espíritu Santo nos revela las cosas. Es como enamorarnos de su persona. Cuando nos enamoramos queremos hacer cosas para agradar a la persona amada, de igual manera Dios se complace de nuestro amor a El de tal manera que El nos dice que “poseerán esta hermosa tierra (la promesa que Dios tiene para ti) y se la dejaran en herencia perpetua a sus hijos” (1 Crónicas 28:8)

Segundo, ante Dios agradecemos y confesamos, ¿por qué? Siendo el creador de la tierra, el universo y todo lo que hay en él, ¿cómo no? ¿No nos enseñaron nuestras madres a ser agradecidos cuando recibimos regalos? Reconocer, confesar y arrepentirnos de nuestros pecados es un signo de humildad y obediencia. Dios anhela tu corazón, pero debemos renunciar a lo que se hace a escondidas que es vergonzoso, al engaño, a torcer la palabra de Dios (ver 2 Corintios 4:2). Leer la palabra expande tu conocimiento de Dios.

 

Por último, Dios quiere una relación intima contigo, así El te mostrara su carácter de Padre amoroso, listo para derramar su favor en ti cuando ESTES LISTA para recibirlo. Dice Salmos 56:13 “Tu, oh Dios, me has librado de la muerte, para que siempre, en tu presencia, camine en la luz de la vida”.

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